Hay dos hormonas tiroideas que importan: la T4 y la T3 (a veces las verás como T4 libre y T3 libre).
Nuestra tiroides produce como un 80% de T4 y un 20% de T3.
Cuando hay hipotiroidismo, la tiroides no produce suficiente T4 ni suficiente T3.
Y como resultado a uno le recetan pastillas como la levotiroxina (Eutirox).
Esas pastillas vienen a reemplazar las hormonas que faltan.
Pero dar solo pastillas de tiroides no basta, porque lo que traen es únicamente T4.
La T4 es la hormona tiroidea inactiva.
Es apenas una forma de reserva, que en el cuerpo no hace efecto.
La T3, en cambio, es la hormona tiroidea activa, la que le entrega energía a cada uno de nuestros órganos.
La T4 tiene que convertirse en T3 dentro del cuerpo, o sea activarse.
Recién cuando la conversión de T4 en T3 funciona, las células pueden producir energía.
Ahí uno rebalsa de energía, se le va el cansancio y se le dejan de enfriar los pies.
La activación de la tiroides son tres pasos simples:
1️⃣ Producción de las hormonas tiroideas o toma de las pastillas (T4).
2️⃣ Conversión de la T4 en su forma activa, la T3.
3️⃣ Transporte de la T3 hasta las células y los órganos.
Si a pesar de tomar los remedios sigues con cansancio permanente, caída del pelo, problemas para concentrarte, manos frías o problemas digestivos, y tu metabolismo está tan a media máquina que subes de peso con solo mirar un trozo de torta, en la mayoría de los casos es por una sola cosa:
El trastorno de conversión.
La T4 que estás tomando tu cuerpo no la logra convertir en T3.